Él se llamaba Hornby y era un humano que venía del futuro, un futuro muy lejano. Todo esto lo averiguó Lon-Sheng mientras escuchaba mentalmente la conversación telepática entre el hombre y un saurio, amigo suyo. Lon-Sheng se ocultaba detrás del árbol donde había visto a la máquina del tiempo llegar. Luego salió de su escondite, una vez comprobada la confianza entre los dinosaurios y el humano, Hornby. Se acercó a él con interés.
Mantuvieron una charla sensata hasta que Lon-Sheng le hizo una pregunta: “¿Te podría hacer una biopsia para saber más sobre tu cerebro?”. En ese momento, Hornby se echó a correr, entró en su máquina y se volvió a su tiempo.
De allí en más Lon-Sheng siempre esperó a un ser como Hornby. Sin embargo, 100 años después, la búsqueda tomó otro rumbo. Ahora Lon-Sheng busca a un organismo como Hornby que también viaja en el tiempo, pero con una cola peluda y su máquina es una esfera blanca con una ventanilla roja y circular.